¿Se te cayó un contrato y necesitas cubrir una vacante de inclusión laboral?
Cumplir con los plazos de la Ley de Inclusión es solo una parte del desafío. Contar con un proceso de reclutamiento adecuado puede marcar la diferencia entre resolver una urgencia o generar una solución sostenible.
Cuando una empresa enfrenta la salida de un trabajador con discapacidad, el tiempo comienza a correr.
Por ejemplo, una empresa del sector logístico pierde a uno de sus colaboradores y activa rápidamente un proceso de búsqueda. Publica la vacante, revisa CVs, pero no logra encontrar candidatos adecuados dentro del plazo.
En otro caso, una organización del rubro financiero sí recibe postulaciones, pero ninguna avanza en el proceso. El equipo no tiene claridad de cómo evaluar con enfoque inclusivo, ni si el cargo realmente está preparado para ser ocupado por una persona con discapacidad.
En ambos escenarios, el problema no es solo la urgencia, sino la falta de un proceso adaptado. Esto muchas veces termina en búsquedas fallidas o decisiones tomadas bajo presión.
Cubrir una vacante de inclusión laboral no es lo mismo que un proceso de reclutamiento tradicional.
Por ejemplo, una empresa puede definir requisitos que, sin intención, dejan fuera a buenos candidatos. O bien, puede no identificar ajustes simples que harían el cargo mucho más accesible.
También es frecuente que los equipos de selección no cuenten con criterios claros para evaluar, lo que genera incertidumbre y procesos que se dilatan o se cierran sin resultados.
En este contexto, el reclutamiento deja de ser solo una etapa operativa y pasa a ser un punto crítico para que la inclusión funcione.
Cuando el proceso no está bien diseñado, se pierde tiempo, se generan frustraciones internas y aumenta el riesgo de no cumplir con la normativa.
Frente a este tipo de situaciones, el foco suele estar en ordenar el proceso más que en acelerarlo.
Por ejemplo, antes de iniciar una búsqueda, puede ser clave revisar el cargo: entender cuáles son sus funciones reales, qué requisitos son efectivamente necesarios y qué barreras podrían estar limitando el acceso.
Durante el proceso, incorporar criterios de evaluación con enfoque inclusivo ayuda a tomar decisiones con mayor claridad y confianza.
Y en la etapa de incorporación, anticipar ajustes o apoyos puede marcar la diferencia en la permanencia de la persona en el cargo.
Más que “llenar una vacante”, este enfoque permite avanzar hacia procesos de atracción que generen resultados sostenibles en el tiempo.
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