¿Qué es el TDAH? Una guía sencilla para entenderlo
El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es mucho más que ser distraído o inquieto. En esta guía respondemos las preguntas más frecuentes sobre qué es, por qué ocurre, cómo se diagnostica y cuál es su relación con la neurodivergencia.
Hablar de TDAH es hablar de una condición que ha ganado mucha visibilidad durante el último tiempo. Hoy es común encontrar personas que han sido debidamente diagnosticadas con ello, o que se identifican con algunos de sus síntomas después de ver publicaciones en redes sociales o escuchar experiencias de otras personas.
Sin embargo, tener dificultades para concentrarse o ser inquieto no significa necesariamente tener TDAH. Como ocurre con muchas condiciones del neurodesarrollo, comprender qué es realmente ayuda a disminuir los prejuicios y evita caer en autodiagnósticos.
¿Qué es el TDAH?
El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es una condición del neurodesarrollo. Esto significa que el cerebro se desarrolla y funciona de una manera distinta desde etapas tempranas de la vida.
Las personas con TDAH pueden presentar dificultades persistentes relacionadas con tres grandes áreas:
- mantener la atención durante períodos prolongados
- controlar impulsos
- regular la actividad física o mental
No todas las personas presentan los mismos síntomas. Algunas tienen principalmente dificultades para mantener la atención, otras manifiestan mayor hiperactividad e impulsividad y muchas combinan ambas características.
Es importante entender que el TDAH no está relacionado con la inteligencia. Personas con TDAH pueden tener un desempeño académico o laboral muy alto cuando cuentan con apoyos adecuados, estrategias de organización y ambientes que comprendan sus necesidades.
Tampoco es una falta de disciplina, flojera o mala crianza, como antiguamente se creía.
“Hoy existe mucha confusión respecto del TDAH. Por eso, es fundamental acceder a información clara, responsable y basada en evidencia”, comentó Alejandra Camelio, psicóloga y directora del área de inclusión laboral de Fundación ConTrabajo.
¿Por qué se produce?
Hasta ahora, la ciencia no ha identificado una única causa del TDAH. Lo que sí sabemos es que se trata de una condición con un importante componente genético. Diversas investigaciones muestran que el TDAH suele presentarse en varias personas de una misma familia.
Además de la genética, pueden influir algunos factores durante el embarazo o el desarrollo temprano, como complicaciones perinatales o la exposición significativa a determinadas sustancias. Sin embargo, ninguno de estos factores explica por sí solo la aparición del trastorno.
Lo que la evidencia sí ha descartado es que el TDAH sea causado por:
- consumir azúcar
- el uso de pantallas
- estilos de crianza
- la falta de límites
- poca voluntad de la persona.
Estos factores pueden influir en el comportamiento o hacer más visibles algunas dificultades, pero no son la causa del TDAH.
¿Cómo saber si tengo TDAH?
Esta probablemente sea la pregunta más frecuente. La respuesta corta es que nadie puede saberlo únicamente leyendo una lista de síntomas o viendo videos en TikTok.
Muchas personas experimentan dificultades para concentrarse durante períodos de estrés, ansiedad, falta de sueño o exceso de trabajo. Incluso otras condiciones de salud mental pueden presentar síntomas similares.
Aunque muchas personas reciben el diagnóstico durante la infancia, también es posible identificar el TDAH en la adultez. En estos casos, la evaluación clínica permite comprender si las dificultades han estado presentes desde etapas tempranas y cómo impactan actualmente en la vida cotidiana.
Por eso, el diagnóstico del TDAH requiere una evaluación clínica realizada por profesionales capacitados, quienes consideran distintos aspectos como:
- la historia personal desde la infancia
- la persistencia de los síntomas en el tiempo
- el impacto que tienen en los estudios, el trabajo o la vida cotidiana
- la presencia o ausencia de otras condiciones que puedan explicar esos síntomas.
En otras palabras, no existe un examen de sangre, una resonancia o un test online que confirme el diagnóstico por sí solo.
Si una persona sospecha que podría tener TDAH, lo recomendable es consultar con un profesional de salud capacitado y con experiencia en trastornos del neurodesarrollo, ya que el diagnóstico requiere una evaluación clínica integral y no se confirma solo con un test o cuestionario.
Buscar una evaluación profesional no significa ponerse una etiqueta, sino comprender mejor las propias necesidades y acceder a los apoyos adecuados cuando sean necesarios.
“El autodiagnóstico puede retrasar el acceso a apoyos adecuados. En cambio, un diagnóstico profesional no busca etiquetar, sino comprender las necesidades de la persona y orientar estrategias de acompañamiento oportunas”, expresó Camelio.
¿El TDAH forma parte de la neurodivergencia?
Sí. Desde el enfoque de la neurodiversidad, el TDAH es considerado una forma de neurodivergencia.
La neurodiversidad plantea que no existe una única manera «correcta» de funcionar o procesar la información. Así como existen diferentes formas de aprender, comunicarse o resolver problemas, también existen distintas maneras en que el cerebro puede desarrollarse.
En este contexto, las personas con TDAH, al igual que muchas personas autistas, con dislexia u otras condiciones del neurodesarrollo, forman parte de la diversidad natural del funcionamiento humano.
Este enfoque no busca negar las dificultades que muchas personas experimentan.
Por el contrario, invita a reconocer que esas dificultades muchas veces aumentan cuando los entornos educativos, sociales o laborales están diseñados pensando en una única forma de aprender, trabajar o relacionarse.
Comprender antes que etiquetar
Durante mucho tiempo, el TDAH fue entendido únicamente desde aquello que dificultaba la vida cotidiana. Hoy sabemos que es una condición compleja, que puede implicar desafíos importantes, pero también distintas formas de pensar, aprender y resolver problemas.
Cada persona con TDAH vive esta experiencia de manera diferente. Algunas requerirán apoyos específicos en el ámbito educativo o laboral; otras desarrollarán estrategias que les permitan desenvolverse con autonomía. Por eso, evitar los estereotipos es tan importante como evitar el autodiagnóstico.
En Fundación ConTrabajo creemos que comprender estas diferencias es un paso fundamental para construir una sociedad más inclusiva. En el mundo del trabajo, reconocer que las personas procesan la información, organizan sus tareas o mantienen la atención de maneras distintas permite diseñar ambientes donde el talento no dependa de ajustarse a un único modelo de funcionamiento.
La inclusión comienza cuando dejamos de interpretar las diferencias como deficiencias y empezamos a eliminar las barreras que limitan la participación de las personas.
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